Prevención de riesgos una prioridad!

Para DAC Soluciones la Seguridad en el trabajo, tanto para sus colaboradores como para con los clientes, es un pilar intransable, ya que ningún proceso puede estar por sobre la salud y cuidado de sus personas.

En un escenario marcado por mayores exigencias operacionales, incorporación de nuevas tecnologías, presión por la productividad y una creciente complejidad de los procesos, la seguridad laboral enfrenta hoy un desafío que va mucho más allá del cumplimiento de procedimientos.

Es por todo esto que nos preguntamos: ¿Cómo logramos construir organizaciones donde las personas no solamente “cumplan” las normas, sino que comprendan el valor de trabajar de manera segura y sean capaces de tomar decisiones correctas frente al riesgo?

Para abordar esta y otras preguntas conversamos con Patricio Velásquez, Gerente de Seguridad y Salud Ocupacional en Grupo SAESA, quien ha construido una extensa trayectoria en la industria eléctrica chilena, donde ha desarrollado su carrera durante más de tres décadas, desempeñándose en distintas posiciones técnicas, operacionales y de gestión.

Desde su experiencia, plantea una mirada donde la cultura de seguridad no puede ser responsabilidad exclusiva de los trabajadores ni de las áreas de prevención: debe comenzar en la alta dirección y reflejarse en las decisiones que toma la organización.

¿Cómo logramos pasar de una cultura donde el trabajador cumple las normas para evitar una sanción, a una donde la seguridad se vive por convicción y autocuidado?

Creo que el primer paso es entender que la cultura de seguridad no se delega, la alta dirección debe demostrar, a través de sus decisiones y prioridades, que la seguridad es realmente un valor. No basta con declararlo.

Cuando un trabajador observa que su organización está dispuesta a detener una operación insegura, aunque tenga costos o impactos productivos, entiende que la seguridad es verdaderamente importante.

El objetivo final es que las personas no trabajen seguro porque alguien las está observando, sino porque han incorporado el cuidado como parte de su manera de trabajar.

¿Cuáles son hoy los riesgos emergentes que más pueden contribuir a la ocurrencia de accidentes?

Además de los riesgos tradicionales, debemos prestar mucha atención a factores como fatiga, presión de tiempo, estrés, distracciones, exceso de confianza y normalización de desviaciones.

En industrias críticas, como la eléctrica, una persona puede conocer perfectamente un procedimiento y aun así equivocarse producto de una condición humana.

Por eso, la prevención moderna debe gestionar no solamente el peligro técnico, sino también las condiciones en que las personas toman decisiones.

¿cómo evitamos que la prevención sea percibida como un freno a la operación?

La seguridad no debe competir con la operación, una operación verdaderamente eficiente es aquella que logra sus resultados de manera segura y sostenible.

La prevención debe participar desde el diseño de los procesos y de las decisiones operacionales, no solamente cuando llega el momento de fiscalizar. Cuando seguridad y operación trabajan juntas, la prevención deja de ser un “freno” y se transforma en un habilitador de la excelencia operacional.

¿Cómo logramos que los trabajadores reporten eventos de riesgo o de alto potencial sin temor a represalias?

Necesitamos construir confianza, si cada reporte termina buscando responsables y/o culpables, las personas dejarán de informar. Los eventos de alto potencial son una enorme oportunidad de aprendizaje, porque nos permiten identificar qué barrera falló y qué debemos cambiar antes de que ocurra un accidente grave, hay que difundir los incidentes de alto potencial con la misma preocupación con la que desarrollamos la prevención.

Esto requiere una cultura donde exista responsabilidad, pero también capacidad para distinguir entre error humano, conducta de riesgo y fallas del sistema.

El factor humano frente a la tecnología A pesar de los avances tecnológicos, ¿cuál sigue siendo el principal punto ciego en seguridad?

La tecnología nos entrega herramientas extraordinarias, pero no reemplaza la decisión humana. Podemos tener sistemas de control, automatización, sensores, plataformas digitales y mejores equipos de protección, pero finalmente alguien debe interpretar la información y tomar una decisión.

Por eso, el desafío no es solamente incorporar tecnología, sino desarrollar personas capaces de utilizarla correctamente y, sobre todo, detener una tarea cuando las condiciones no son seguras.

En síntesis:

El liderazgo como punto de partida, desde mi experiencia, existe una condición que resulta transversal a todos estos desafíos: la cultura de seguridad comienza en la alta dirección.

Los trabajadores son protagonistas fundamentales de la seguridad, pero no podemos responsabilizarlos por condiciones que dependen de las decisiones organizacionales.

La dirección define prioridades, asigna recursos, establece metas, diseña procesos y determina, finalmente, qué comportamientos son reconocidos y cuáles no.

Por eso, si queremos una organización realmente segura, necesitamos que el liderazgo sea visible y coherente.

Construir una cultura de seguridad no es implementar una campaña, crear un procedimiento o realizar una capacitación; es un proceso que requiere tiempo, esfuerzo, consistencia, aprendizaje y, sobre todo, liderazgo.

Por último, después de más de tres décadas vinculado a una industria donde los riesgos pueden tener consecuencias graves en segundos, mi convicción es clara:

La seguridad no es responsabilidad de un área; es una responsabilidad de toda la organización.

Agradecemos a Patricio su importante reflexión y colaboración que compartimos con nuestra comunidad y seguidores.